Punta Cana (República Dominicana).- La paradisíaca localidad de Punta Cana, donde el cantante español Julio Iglesias tiene una de sus mansiones en el Caribe, recibió con sorpresa la denuncia presentada en España en contra del afamado artista por acoso laboral y agresión sexual a exempleadas, una de ellas dominicana, desde el movimiento feminista dominicano se exige investigar a fondo los casos.
En la mansión de Punta Cana, fuertemente resguarda y de difícil acceso, así como en otras de sus propiedades en España y Bahamas, el afamado cantante habría acosado y abusado sexualmente de dos empleadas, según una investigación periodística de eldiario.es y Univisión Noticias en Estados Unidos y desvelada este martes.
Aunque la información ha sido ampliamente difundida por medios dominicanos, vecinos de Punta Cana se mostraron este miércoles, en declaraciones a EFE, sorprendidos con esta noticia, mientras otros aseguraron que no habían escuchado sobre esta cuestión.
Jhonny Atiles, un dominicano que aseguró a EFE haber trabajado en la construcción de la mansión de Iglesias, dijo no estar enterado de dichas informaciones, pero valoró su figura como artista y sus aportes al desarrollo de Punta Cana, tierras que el cantante conoció hace varias décadas a través de un amigo, el ya fallecido diseñador dominicano Óscar de la Renta.
«Esto ha crecido, en parte, por Julio Iglesias y Frank Rainieri (fundador del Grupo Puntacana)», señaló Atiles, para quien el intérprete del éxito ‘Me olvidé de vivir’ ha sido «bueno, pero muy bueno» para la República Dominicana.
Se trata «de un problema fuerte» que «ojalá se resuelva», dijo a EFE un hombre que se identificó como Jeison, quien dijo que escucha desde hace varios años a Iglesias, a quien describió como «un gran hombre».
Iglesias, con más de 300 millones de discos vendidos en el mundo de su centenar de álbumes grabados, nunca ha ocultado su amor por la República Dominicana, en especial por Punta Cana, ubicada a unos 180 kilómetros de la capital dominicana.
Su casa, cuyo acceso es absolutamente privado y con vigilancia permanente, «hay que llamarla la casita del terror porque es un drama, una cosa horrible», relató una de las dos extrabajadoras, que lo denunció por acoso laboral y agresión sexual.
El relato de ambas describe agresiones sexuales como penetraciones sin consentimiento, bofetadas, vejaciones y humillaciones laborales sistemáticas a ellas y a otras empleadas.
Una de las mujeres era empleada del hogar y la otra fisioterapeuta.
De acuerdo con la información que contrastaron los testimonios de ambas con entrevistas a profesionales que las atendieron de sus secuelas y que aseguran disponer de documentos que respaldan su relación laboral con el compositor.
Denunciar para visibilizar el abuso
Este mismo miércoles se informó de que la Fiscalía española tomará declaración a las dos mujeres, que esperan que esta denuncia sirva para «que ninguna mujer vuelva a sufrir este tipo de abusos por parte de él», según el equipo legal de la organización Women’s Link.
«Cuando nos preguntan por qué a veces las mujeres tardan en denunciar, la respuesta está en casos como este», dijo a EFE Natalia Mármol, del Foro Feminista Magaly Pineda.
Para Mármol, «el silencio no es una elección, es una estrategia de supervivencia ante un sistema diseñado para proteger al agresor poderoso y destruir la credibilidad de la víctima», por lo que «exigimos que se investigue a fondo, porque acabar con la normalización de la violencia sexual empieza por demostrar que nadie, absolutamente nadie, es intocable».
«Es inaceptable que figuras públicas utilicen su poder no solo para cometer abusos, sino para sostener una maquinaria de silencio e intimidación que deja a las víctimas indefensas durante años», agregó.
Aunque Julio Iglesias tiene inversiones en el país y desde hace años le fue concedida la nacionalidad dominicana, su presencia ha disminuido bastante tras la pandemia.
Desde entonces solo se ha sabido de alguna que otra visita, una de ellas en enero de 2024, cuando las autoridades le confiscaron una carga de frutas y verduras que intentó introducir a Punta Cana en un vuelo procedente de Bahamas, justo cuando el país había detectado la presencia en la zona de la mosca del Mediterráneo. EFE




