Durante décadas la palabra “Nuclear” ha estado inevitablemente asociada a armas de destrucción masiva, sin embargo, en el escenario internacional, existe una dimensión más trascendental “La Seguridad Nuclear”. Cada vez que estalla un conflicto armado, el mundo centra su atención en las pérdidas humanas, la destrucción de ciudades y las consecuencias económicas, no tomando en cuenta que existe un riesgo mucho menos visible que rara vez ocupa los titulares: la posibilidad de que una guerra alcance una instalación nuclear o radiológica. En ese momento, el conflicto deja de ser un problema exclusivamente nacional, la amenaza adquiere una dimensión internacional y sus efectos pueden extenderse mucho más allá del territorio donde ocurre el incidente y afectar a generaciones enteras.
Los acontecimientos de los últimos años han demostrado que la estabilidad internacional ya no puede darse por sentada. La invasión rusa a Ucrania, el incremento de las tensiones en Oriente Medio, la creciente rivalidad estratégica entre las principales potencias y la aparición de amenazas híbridas han configurado un entorno geopolítico donde la infraestructura nuclear civil ha dejado de ser un elemento ajeno al conflicto para convertirse, en ocasiones, en un objetivo estratégico.
La ocupación militar de la Central Nuclear de Zaporiyia, la mayor planta nuclear de Europa marcó un punto de inflexión sin precedentes, por primera vez en la historia, una instalación nuclear en operación quedó en medio de un conflicto armado prolongado. Aunque los sistemas de seguridad evitaron un accidente de consecuencias mayores, la comunidad internacional comprendió que los principios sobre los cuales se había construido la gobernanza nuclear mundial estaban siendo puestos a prueba de una manera nunca antes vista.
¿Cuándo entra la geopolítica a una instalación nuclear?
Las centrales nucleares, reactores de investigación, instalaciones del ciclo del combustible y los centros que utilizan fuentes radiactivas fueron concebidos bajo criterios rigurosos de ingeniería para resistir fallas técnicas, fenómenos naturales y eventos accidentales, ahora bien, los conflictos armados contemporáneos introducen variables completamente diferentes. Hoy las amenazas pueden provenir de bombardeos convencionales, ataques con drones, operaciones de sabotaje, campañas de desinformación, grupos terroristas, ciberataques dirigidos a sistemas industriales e incluso acciones contra las cadenas de suministro que garantizan el funcionamiento seguro de una instalación.
La guerra moderna no distingue entre objetivos militares y civiles con la claridad que caracterizaba conflictos del pasado, las infraestructuras críticas como redes eléctricas, sistemas de telecomunicaciones, plantas de tratamiento de agua y, por supuesto, instalaciones nucleares, forman parte del entorno estratégico porque su afectación puede generar consecuencias económicas, sociales y políticas de enorme magnitud.
En este contexto, la seguridad nuclear deja de ser responsabilidad exclusiva de operadores y autoridades reguladoras, se convierte en un asunto que involucra a organismos internacionales, fuerzas de seguridad, sistemas de inteligencia, autoridades de protección civil y responsables de la política exterior.
Por otro lado,la humanidad ha demostrado que posee el conocimiento científico para utilizar la energía nuclear con fines pacíficos, pero ese mismo conocimiento debe ir acompañado de una responsabilidad colectiva para preservar la paz, es por esto que, la seguridad nuclear constituye uno de los pocos ámbitos en los que la cooperación internacional no representa una opción política, sino una necesidad estratégica compartida.
La radiación no necesita un pasaporte para cruzar una frontera, tampoco distingue idiomas, religiones o banderas, por eso, cuando se pone en riesgo una instalación nuclear, el verdadero patrimonio que se pone en juego es la seguridad de toda la humanidad. La mejor estrategia de seguridad nuclear comienza mucho antes de construir muros de hormigón o instalar sistemas de protección física.
¡Comienza evitando que las armas lleguen donde nunca debieron llegar!
Jorge Gómez Núñez
Especialista en Seguridad Nuclear





