
Apagadas las luces en Estados Unidos, México y Canadá, la próxima cita mundialista tiene fecha y lugar: junio de 2030 en España, Portugal y Marruecos que coincidirá con el centenario de este evento deportivo disputando, además, partidos en Argentina, Paraguay y Uruguay, lo que le convierte en la única entrega celebrada en tres continentes diferentes.
En diciembre de 2024, el Congreso extraordinario de la FIFA anunció las tres sedes de la edición de 2030 a través de una reunión virtual en la que se dieron encuentro las 211 federaciones miembro tras un largo proceso de decisión iniciado en octubre de 2023. En este proceso también resultó elegida Arabia Saudí como anfitriona de la Copa Mundial de 2034.
Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Fútbol, declaró su satisfacción por esta unión de países tras la resolución: “La Copa Mundial de la FIFA es un acontecimiento único, un catalizador de cambio social y unión, ya que estas competiciones unen el mundo y no lo dividen”. Será la segunda vez que el Mundial se juega en España, después del de 1982, y la primera vez que se jugará tanto en Portugal como en Marruecos.
Las tres sedes del Mundial: Una nueva realidad deportiva.
El Mundial de 2026 ha sido el primero en casi cien años de recorrido en celebrarse dentro de tres sedes diferentes — Estados Unidos, México y Canadá —, una edición pionera que refleja la nueva realidad de este evento deportivo y que será lo común de ahora en adelante.
Una de las principales razones para unir tres sedes diferentes se encuentra en la cantidad de selecciones que deben acoger actualmente los Mundiales. Este año han participado 48 países, en comparación con los 24 de la Copa de Estados Unidos en 1994 y los 13 de la primera edición celebrada en Uruguay en 1930.
Cada vez son más las selecciones que participan en este evento y, con ello, el número de partidos que en 2030 será de 104. Además, aunque en un principio la próxima edición también contará con 48 selecciones, todavía queda la puerta abierta a llegar hasta 64, es decir, casi 20 más en comparación con el actual Mundial.
Esta decisión aún no está aprobada, pero empezó a debatirse en los despachos de la FIFA a petición de la Conmebol. Infantino ha apuntado que esta decisión de ampliar notablemente el número de selecciones se debatirá una vez finalice la edición de 2026: “Cuando organizas uno — refiriéndose al Mundial —, es importante diseñarlo para todo el mundo, no solo para Europa y Sudamérica. Cada nación debería poder soñar con participar”, ha explicado el presidente de la FIFA.
El espíritu de unión y diversidad no es nuevo en Infantino, que ha comentado en más de una ocasión su disposición como presidente de organizar este tipo de eventos con una visión tolerante y abierta para que todas las selecciones puedan tener su oportunidad en un evento tan relevante.
Por otra parte, la inversión económica es aún mayor, como es lógico, ya que se necesita más infraestructura que muy pocos países podrían llevar a cabo en solitario. En cambio, otros gigantes asiáticos como Arabia Saudí (Mundial de 2034) o Catar (Mundial de 2022) se han convertido en claros competidores a los que es más fácil hacerles frente mediante la unión de naciones.
La final en disputa.
Aún no está confirmada la ciudad y estadio de la final y Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), declaró tras la victoria de la selección española contra Bélgica en Los Ángeles que aún “es imprudente” por su parte hablar de un país concreto como anfitrión ya que todavía queda mucho tiempo, aunque afirma que España “está perfectamente organizada para un gran Mundial”.
La resolución final debe comunicarla la FIFA, aunque Infantino ha declarado, según publica el Diario As, que le gustaría que el partido se disputase en el estadio Santiago Bernabéu de la capital española debido a su cercanía con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y por la importancia histórica que ha tenido el club en el mundo del fútbol.
Sin embargo, también cabe la posibilidad de que esta final se lleve a cabo en el estadio Hassan II, un proyecto que se llevará a cabo expresamente para el futuro torneo en la provincia marroquí de Benslimane, al este de Casablanca.
La inauguración del recinto está prevista para 2028 y contará con una capacidad de 115.000 espectadores que superaría con creces al Bernabéu, con 83.186 asientos, y al Spotify Camp Nou de Barcelona, otro de los grandes candidatos, con 105.000 localidades cuando termine su remodelación, prevista para 2028. Además, su forma imitará a una jaima y estará integrado en un entorno natural, lejos de los centros urbanos.
Aunque aún queda mucho, esta rivalidad seguirá adelante, en especial tras las declaraciones del presidente de la Federación de Fútbol de Marruecos, Fouzi Lekjaa, que ha informado de que el futuro estadio “no tiene límite de presupuesto”.
Lo único claro hasta el momento es que la final será, sí o sí, en uno de estos dos países y los estadios están preparándose para ello. Louzán aseguró en una entrevista en la Cadena SER que España es el más indicado y, por razones organizativas, el merecedor de acoger la final: “No se entendería que el país que lleva el 55% del peso del Mundial, España, no albergara la final”.
Los estadios anfitriones del torneo.
Más allá de la final, el resto de las ciudades sede que podrían estar en el Mundial de 2030 aún no se ha confirmado, pero ya hay lista de candidatas. Habrá un total de 20 estadios: 11 en España, 6 en Marruecos y 3 en Portugal.
España propone estadios como el Bernabéu y el Metropolitano de Madrid, el Spotify Camp Nou y el RCDE Stadium de Barcelona, San Mamés de Bilbao, La Cartuja de Sevilla, La Rosaleda de Málaga, Balaídos en Vigo, Nou Mestalla en Valencia, Anoeta en San Sebastián o el Estadio de Gran Canaria en Las Palmas, aunque la lista aún no es definitiva.
Marruecos, además del futuro estadio Hassan II en Casablanca, también propone estadios en las ciudades de Agadir, Fez, Marrakech, Tánger y Rabat. Por su parte, Portugal contribuirá con tres recintos, dos en Lisboa: Estádio da Luz, el Estádio José Alvalade y otro en Oporto: Estádio do Dragão.
Inversiones de cara al evento.
El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, expresó durante el Foro Empresarial Copa del Mundo 2030 Marruecos-España-Portugal que el futuro torneo será “un proyecto de 360 grados” debido a su capacidad para transformar la economía y el desarrollo de los tres países.
Garamendi definió el Mundial 2030 como “una plataforma de inversión y crecimiento que fija la vista en el largo plazo”. Durante el encuentro organizado por la CEOE, la Confédération Générale des Enterprises du Maroc (CGEM) y la Confederação Empresarial de Portugal (CIP), se abordaron los puntos más importantes de cara al torneo para el crecimiento de los tres territorios: infraestructuras y movilidad, turismo e innovación y tecnología.
En resumen, el objetivo empresarial de este Mundial es evitar el “fútbolcentrismo” para convertirlo en una “plataforma de inversión y crecimiento que fije la vista en el largo plazo y en los beneficios de una cooperación inédita hasta ahora”, según apuntó Garamendi.
Por su parte, Chakib Alj, presidente de la CGEM, explicó que el torneo actuará como una palanca de crecimiento y desarrollo económico, pero que Marruecos debería tomar medidas para hacerle frente a través de la duplicación de aeropuertos, la ampliación de la red de autopistas y la puesta en marcha de una línea ferroviaria de alta velocidad entre Kenitra y Marrakech.
Por ello, Lekjaa apuntó que uno de los mayores retos del Mundial de 2030 será la logística debido a la realización de 104 partidos en un período muy corto de tiempo, lo que pondrá a prueba tanto la movilidad como la seguridad entre los países implicados.
Garamendi también explicó que la cita mundialista generará alrededor de 5.000 millones de euros para cada país. Además, el Gobierno de España prevé realizar una inversión de 1.430 millones de euros para el torneo y la creación de más de 82.000 empleos a tiempo completo en el territorio.
América Latina, protagonista de la inauguración.
Debido al centenario de la Copa del Mundo, llevada a cabo por primera vez en julio de 1930, esta edición no solamente será especial por la participación de más de un continente y tres países. Para conmemorarlo y celebrar este hito, la FIFA decidió llevar a cabo tres partidos en América Latina, concretamente en Argentina, Uruguay y Paraguay.
La idea inicial fue impulsada por Uruguay, primer país anfitrión de la Copa de 1930, y a él se le unió Argentina para poder presentar una candidatura binacional, país que también juega con un fuerte componente histórico en este torneo, no solo por haberlo albergado en 1978, sino también por haber sido finalista en la primera edición.
Paraguay fue el último en unirse y su candidatura fue promovida por el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez. Quedó así conformada una candidatura tripartita que, a pesar de no ser elegida en la resolución de 2023, se les asignó como anfitriones de tres partidos en conmemoración de los cien años de Mundial.
Infantino explicó tras la proclamación de las tres sedes para el Mundial de 2030 que el primer partido de la cita futbolística se disputará en Uruguay: “Se juega en el estadio en el que empezó todo, en el mítico Centenario de Montevideo, precisamente para celebrar la edición centenaria”, explicó el presidente de la FIFA.
Tras la firma de la primera acta del Mundial llevada a cabo en abril de 2024, Santiago Peña, presidente de Paraguay, expresó que en 2030 se dará una gran señal de que Sudamérica “sigue siendo el gran protagonista del fútbol mundial”.
LUISMA PÉREZ.
EFE REPORTAJES




