
Roma.- El icónico Aperol Spritz ha dejado de ser un simple cóctel para transformarse en un fenómeno comparable a la cerveza. Esta ‘fiebre naranja’, que domina las terrazas italianas de la mañana a la noche, es el motor que disparó esta semana las acciones del grupo italiano Campari en la Bolsa de Milán.
Para los expertos y profesionales del sector, el éxito de la multinacional italiana no se explica solo por los balances, sino por la capacidad de haber convertido un licor regional en un hábito global e inmune a las estaciones.
La fiebre del Aperol Spritz
Marco, dueño y barman un pequeño local llamado Makasar en un frecuentado barrio cercano al Vaticano, explica a EFE que el Aperol es el cóctel que más se vende, con una demanda de un centenar de servicios al día para una media de 60 clientes.
«Es difícil que alguien tome solo uno, de hecho se beben al menos dos con el aperitivo», señala Marco, quien destaca que el producto ha roto la barrera del verano.
«Se bebe siempre, todo el año, desde la mañana a la noche. Es un poco como lo que antes era la cerveza», añade el barman, subrayando que incluso los turistas ya llegan a Italia pidiéndolo porque lo consumen en sus propios países.
Un motor financiero sólido
Esta fidelidad del consumidor ha permitido que la categoría de aperitivos de Campari represente ya el 43,8 % de las ventas totales del grupo, según un comunicado de la empresa italiana.
Los resultados del ejercicio 2025, presentados esta semana, reflejan un desempeño robusto con un crecimiento del 8 % en mercados clave como el Reino Unido, Australia y Grecia.
La respuesta positiva del mercado bursátil, donde los títulos este jueves se situaron en los 6,538 euros al cierre (un aumento del 9,96 por ciento), se debe también a la propuesta de elevar el dividendo anual a 0,10 euros por acción (un incremento del 54 %).
Según la empresa, este aumento es posible gracias a una «sólida generación de caja» y a haber reducido su deuda un año antes de lo previsto.
¿Por qué gusta tanto?
Para los profesionales como Marco, la clave está en que es un trago «fácil de beber, con una graduación alcohólica no demasiado alta y que divierte».
Esa combinación de ligereza y estética visual es lo que ha permitido a Campari ganar cuota de mercado en la hostelería frente a bebidas más pesadas o de mayor graduación.
A este fenómeno se suma la apuesta del grupo por la diversificación con marcas como Sarti Rosa, que ha registrado aumentos de ventas de tres dígitos en Europa, buscando replicar el modelo de éxito del Aperol en nuevos nichos.
Con una nueva estructura organizativa por áreas geográficas, Campari prevé mantener en 2026 un ritmo sostenido de crecimiento, apoyado en el éxito global del aperitivo. EFE



