
Abu Dabi.- El sector de las energías renovables sufrió este domingo un nuevo revés al conocer que la industria vivió su primera desaceleración de crecimiento en la creación de empleo en 2024, cuando este indicador aumentó sólo un 2,3 % frente a 2023, pese a que algunos líderes políticos consideran que estas energías controlan ya el panorama energético mundial.
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzaron hoy durante la primera jornada de la 16ª Asamblea General de IRENA en Abu Dabi esta revisión anual, en la que indican como motivos de esta desaceleración «el creciente impacto de las fricciones geopolíticas y geoeconómicas, así como de la automatización, en la fuerza laboral del sector».
Fue, de hecho, en 2023 cuando se registró el mayor crecimiento histórico de empleos en energías renovables, pasando de 13,7 millones en 2022 a 16,2 millones, es decir, un aumento interanual del 18 %.
China sigue siendo el líder indiscutible en este campo, al acaparar el 44 % del total global de creación de empleo en el sector, donde la energía solar fotovoltaica se mantiene como número uno, gracias a la continua expansión de las instalaciones y de las plantas de fabricación de paneles, según el informe, que sitúa en 7,3 millones de puestos de trabajo en esta industria en 2024.
En el segundo lugar están los biocombustibles líquidos, con la creación de 2,6 millones de empleos en 2024, de los cuales el 46,5 % se generó en Asia. La hidroelectricidad quedó en tercer lugar con 2,3 millones de empleos, seguida de la energía eólica con 1,9 millones.
La decisión de Trump
La decisión tomada el pasado miércoles por el presidente estadounidense, Donald Trump, de retirarse de IRENA -entre otras 66 entidades de cooperación internacional- fue una de las protagonistas de esta jornada, así como lo será en general de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi (ADSW), organizada por el gigante renovable emiratí Masdar en donde se enmarca esta asamblea.
Durante su discurso en la apertura de la Asamblea General, el director general de IRENA, Francesco La Camera, quiso dejar claro que esta medida -aún no formalizada- no «retrasará, sino que impulsará la transición energética en renovables», dado que estas «han tomado el control del panorama energético mundial», un proceso que tildó de «imparable».
En un encuentro con periodistas, entre ellos EFE, aclaró que buscará recursos en otras entidades para «cubrir la brecha» del 22 % que aportaba Estados Unidos, después de que se formalice la decisión de la retirada, que debe ser depositada en Alemania.
Igualmente, lamentó que Estados Unidos realice este paso, ya que es un «país poderoso» con el que estaban trabajando «bien».
Pero, «esto es un asunto político que a veces tenemos que aceptar», dijo.
Esto llega en un momento, además, en el que el año pasado el 92 % de la nueva capacidad eléctrica instalada fue renovable, mientras que este año se avanza «hacia otro récord, con cerca de 700 GW de nueva capacidad renovable prevista.
En solo un año, hemos instalado el doble de la capacidad nuclear total construida en los últimos setenta años», según La Camera.
Por ello, apuntó que las renovables son «la forma más competitiva de generar electricidad, superando a las alternativas de combustibles fósiles en costes, resiliencia y estabilidad a largo plazo», y auguró que en «un futuro muy cercano, las nuevas inversiones en renovables, más almacenamiento, serán más convenientes y económicas que mantener operativa una vieja central de carbón».
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo a través de un vídeo que «la transición hacia la energía limpia es imparable e irreversible», dado que «la energía solar y eólica están batiendo récords. En 2025, la inversión en energía limpia se disparó a 2,2 billones de dólares estadounidenses, el doble del gasto en combustibles fósiles».
Sabor hispano
A lo largo de este año, IRENA tendrá un sabor hispanoparlante, dado que la Presidencia de la asamblea la asume República Dominicana, mientras que España ostenta la vicepresidencia junto a Islas Salomón, Antigua y Barbuda y Kenia.
La viceministra dominicana de Innovación y Transición Energética, Betty Soto, reconoció durante su discurso las barreras que enfrentan los países en desarrollo, y añadió que «el acceso a financiación asequible sigue siendo una preocupación importante».
Por su parte, en una entrevista con EFE, el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard -que encabeza la delegación española-, afirmó que el rol de España será de «apoyo en la coordinación para el buen funcionamiento de la asamblea» y «asegurar que los estados miembros pueden llegar a acuerdos y tratar de limar asperezas si hay cualquier tipo de dificultad».
Y defendió que las energías renovables son una oportunidad «competitiva y barata», y de «soberanía nacional» dado que permiten reducir la dependencia energética exterior y, por tanto, la «vulnerabilidad» de los países. EFE
Isaac J. Martín



