Monseñor Morel Diplán asegura la justicia no es un simple concepto sino una virtud cardinal

En ocasión de la celebración de los actos conmemorativos por el Día del Poder Judicial, fue celebrada la misa roja, en la cual Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán afirmó que la Justicia no es un simple concepto sino una virtud cardinal.

Al pronunciar su homilía frente al juez presidente de la Suprema Corte de Justicia y los jueces y juezas que integran el Pleno de esa alta corte, así como de otras instancias, el sacerdote destacó que los principios en los cuales descansa la justicia como la independencia, imparcialidad, transparencia y accesibilidad son virtudes públicas que sostienen la legitimidad del sistema judicial y la confianza de la ciudadanía.

Las virtudes cardinales son prudencia, justicia, fortaleza y templanza, estas forman parte de la filosofía y doctrina cristiana.

“Sin independencia no hay justicia, sin transparencia no hay confianza, sin accesibilidad la justicia se convierte un privilegio, sin credibilidad la ley pierde su autoridad moral”, explicó monseñor Morel Diplán.

El sacerdote puso de relieve el plan Justicia del Futuro 2034, el que aseguró constituye una señal clara de una conciencia institucional y de responsabilidad histórica, al tiempo de expresar que colocar en el centro del sistema judicial la dignidad humana no es solo una opción estratégica, sino una exigencia ética, cristiana y constitucional.

Asimismo, monseñor celebró los avances en la justicia, entre ellos los tecnológicos y la puesta en funcionamiento de la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este, lo que afirmó simboliza un esfuerzo real para hacer una justicia más accesible y eficiente.

«Todo ello habla de una institución que no permanece inmóvil, sino que busca responder a las exigencias de sus tiempos”, afirmó el religioso.

La primera lectura de la misa Rosa estuvo a cargo de la magistrada Nancy Salcedo, jueza de la Segunda Sala de la SCJ y segunda sustituta del juez presidente, y el salmo responsorial fue responsabilidad del juez de corte de la Vega, Bernabel Moricete Fabián.

La Misa Roja recibe ese nombre por el color de la vestimenta utilizada por los celebrantes y el fuego, símbolo del Espíritu Santo. Esta se celebra desde 1953, en diferentes países del mundo, y es una festividad a la que tradicionalmente asisten jueces, abogados, profesores y estudiantes de derecho que piden la bendición de Dios para una buena administración de justicia.

Posteriormente a la misa roja, fue depositada una ofrenda floral en honor a los padres fundadores de la nación en el Altar de la Patria. Asimismo, también audiencias solemnes en los 11 departamentos judiciales del país, que se desarrollaron de forma simultánea.