Presidente Arévalo declara estado de sitio por ola de violencia de pandillas en Guatemala

Los motines carcelarios que incluyeron la toma de rehenes en tres penales del país fueron ya controlados por el Gobierno de Bernardo Arévalo, pero persiste la violencia de pandillas, que ha obligado a declarar un estado de sitio que se extenderá por 30 días, luego de que al menos ocho agentes de policía fueran asesinados en ataques coordinados de pandillas en todo el territorio nacional.

Guatemala atravesó un domingo marcado por la violencia en varias zonas del país, tras el desenlace parcial de motines registrados en tres cárceles, donde el sábado al menos 46 personas fueron tomadas como rehenes.

El Gobierno del presidente Bernardo Arévalo aseguró que ha recuperado el control de las prisiones, pero sigue respondiendo a una ola de violencia que dejó ocho oficiales de policía muertos en distintos puntos del país, producto de ataques coordinados por pandillas, y para ello ha declarado un estado de sitio que se mantendrá vigente por 30 días.

«No permitiremos que la violencia y la intimidación dicten el rumbo de Guatemala», aseguró Arévalo en una cadena nacional de radio y televisión, que convocó para anunciar la medida.

El estado de sitio permite realizar detenciones sin que medie una orden judicial e impone restricciones a las reuniones y manifestaciones.

Los prisioneros amotinados exigían el traslado a otro centro penitenciario con mayores privilegios y un trato especial para el líder de la pandilla Barrio 18, que fue declarada por el Congreso de Guatemala como organización terrorista en octubre de 2025, luego de que el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump la clasificara como organización terrorista extranjera.

Las fuerzas de seguridad recuperaron primero el control de la prisión Renovación 1, cerca de la ciudad sureña de Escuintla, y recapturaron a Aldo Duppie, alias «El Lobo», señalado como el máximo cabecilla de Barrio 18, informó la Policía Nacional Civil.

Imágenes difundidas por la Policía Nacional Civil mostraron a agentes escoltando a «El Lobo» fuera de la prisión, quien presentaba lo que parecía ser una herida sangrante en el hombro.

El líder, que cumple actualmente condenas que suman unos 2.000 años de prisión, buscaba su traslado y comodidades como aire acondicionado, ingreso de comida de restaurantes y una cama King Size en su celda.

Las fuerzas gubernamentales lograron luego la liberación de otros 37 rehenes que permanecían en poder de los amotinados en otras dos cárceles, «sin que haya tenido lugar una sola baja que lamentar», de acuerdo con Arévalo.

Poco después de recuperar el control de la prisión Renovación 1, se registraron seis ataques simultáneos contra policías, que dejaron al menos ocho agentes muertos, mientras que un miembro de una pandilla falleció, informó el ministro del Interior, Marco Antonio Villeda. Diez policías resultaron heridos. EFE