Santo Domingo, R.D. Cada cierto tiempo, las redes sociales vuelven a colocar a las madres “solteras” en el centro del debate. Se cuestiona su vida afectiva, sus decisiones, su forma de criar y hasta si buscan o no una nueva pareja. Sin embargo, pocas veces la conversación pública se concentra con la misma fuerza en los padres ausentes y en la responsabilidad paterna.
Para la trabajadora social y especialista en igualdad de género Cintia Drullard, este patrón no es casual. Responde a una construcción social que históricamente ha colocado sobre las mujeres la mayor carga de la crianza, mientras la ausencia o baja participación paterna suele ser normalizada.
«El verdadero problema no es que existan madres solteras. El problema es que todavía nos resulta más fácil cuestionar a una mujer que cría sola que preguntarnos por qué seguimos normalizando la ausencia paterna”, ponderó.
Drullard plantea que el debate debe dejar de poner a las mujeres bajo sospecha y comenzar a hablar de corresponsabilidad paterna. Esto implica reconocer que criar, cuidar y sostener económica y emocionalmente a hijos e hijas no es una ayuda, sino una responsabilidad compartida.
Indicó que datos oficiales muestran que las responsabilidades domésticas y de cuidado continúan recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE, 2024), las mujeres en República Dominicana dedican en promedio 17.8 horas semanales al trabajo doméstico no remunerado y 16.4 horas al trabajo de cuidados, mientras que los hombres destinan 8.7 y 9.6 horas, respectivamente.
Aseguró que a esto se suma el crecimiento sostenido de la jefatura femenina de los hogares. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE, 2026), para 2024 las mujeres encabezaban el 44.97 % de los hogares dominicanos, frente al 32.4 % registrado en 2005.
“Mientras seguimos debatiendo sobre las madres solteras, dejamos fuera las preguntas importantes: ¿dónde están los padres?, ¿cómo se garantiza el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir cuidado y sustento?, ¿por qué el cuidado sigue teniendo rostro de mujer?”, explica.
La especialista también propone revisar el lenguaje. A su juicio, “madre soltera” es una expresión que muchas veces carga más juicio social que descripción.
“Soltera es un estado civil, no una cualidad de la maternidad. Una mujer no materna mejor o peor por su estado civil. Lo que deberíamos estar mirando es si existe corresponsabilidad, presencia y compromiso de ambos progenitores.”
Desde un enfoque de género, Drullard sostiene que el cuidado no debe seguir siendo visto como una responsabilidad femenina ni la paternidad como una presencia opcional. También advierte que, aunque existen datos sobre demandas por pensión alimenticia, el país necesita estadísticas públicas más completas sobre cumplimiento efectivo, reincidencia e impacto económico de la ausencia paterna.
“Quizá ya es momento de dejar de preguntarnos tanto por las madres solteras y empezar a preguntarnos por los padres ausentes. Porque cuando el foco permanece sobre las mujeres, perdemos de vista el verdadero desafío: garantizar que cada niño y cada niña crezca con la responsabilidad compartida de quienes decidieron traerlos al mundo.”
Cintia Drullard es trabajadora social, especialista en Igualdad de Género, docente universitaria, conferencista y consultora. Su trabajo se centra en la prevención de las violencias, la promoción de la igualdad de género, el bienestar y la corresponsabilidad en los cuidados.





